viernes, 29 de marzo de 2013

Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca...

Hoy me he despedido de un amigo que se va a vivir lejos y no sé cuándo volverá, si es que lo hace. Por más que lo pienso no acabo de creérmelo y es por eso que tal vez la despedida haya quedado algo coja, pues parece imposible que no pueda ir a tu casa andando unos diez minutos, que pase por puerta, camino del centro y no pueda llamarte y decirte "Hola, ¿Qué tal todo?"

Se va a hacer extraño no tenerte en las partidas, no pelearme contigo con las reglas de un juego u otro, charlar en el Patio Banderas apurando los minutos al máximo antes de irme y rodear los jardines porque ya están cerrados, las aventuras con Onaneth y Egon, las noches de consola y películas, los días de playa, tus quejas al irte pronto a dormir mientras los demás nos emperramos en seguir dando guerra...

Todas estas cosas quedarán, pero te marchas y deseo que tengas suerte, lo que te depara no será fácil y espero que tengas la fuerza suficiente como para afrontarlo y salir renovado. Pase lo que pase será una experiencia emocionante y saldrás ganando. Ánimo.

A Iván y a Bego



Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca
ruega que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
A los Lestrigones, a los Cíclopes
o al fiero Poseidón, nunca temas.
No encontrarás trabas en el camino
si se mantiene elevado tu pensamiento y es exquisita
la emoción que toca el espíritu y el cuerpo.
Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes,
ni al feroz Poseidón has de encontrar,
si no los llevas dentro del corazón,
si no los pone ante ti tu corazón.

Ruega que sea largo el camino.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que - ¡con qué placer! ¡con qué alegría! -
entres en puertos nunca antes vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finas mercancías
madreperla y coral, ámbar y ébano,
y voluptuosos perfumes de todo tipo,
tantos perfumes voluptuosos como puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
para que aprendas y aprendas de los sabios.
Siempre en la mente has de tener a Itaca.
Llegar allá es tu destino.
Pero no apresures el viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que ya viejo llegues a la isla,
rico de todo lo que hayas guardado en el camino
sin esperar que Ítaca te de riquezas.
Ítaca te ha dado el bello viaje.
Sin ella no habrías aprendido el camino.
No tiene otra cosa que darte ya.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado
sabio como te has vuelto con tantas experiencias,
habrás comprendido lo que significan las Ítacas.

- Konstantino Kavafis

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